Normalmente, tiendas fÃsicas se lanzan a la aventura de internet con una mÃnima inversión con la esperanza de convertirse de la noche a la mañana en el nuevo Barrabés. La venta online se rige por sus propias reglas y particularidades pero no se escapa de la lógica de la oferta y la demanda. Un mercado muy competitivo que demanda una idea de negocio viable y una inversión equiparable a la del mundo offline. Es cierto que podemos tener una tienda online por un importe mucho menor del supondrÃa tener una tienda fÃsica, pero aparecerÃa en la página número 100 en una búsqueda de Google. Es decir, tenemos el equivalente a una tienda fÃsica en una calle sin salida de un pueblo de esos que, por no tener, no tiene ni siquiera Aeropuerto propio, si es que queda algún pueblo sin Aeropuerto en este paÃs.
Lo primero es conseguir tráfico y para ello es imprescindible aparecer en la primera página de búsquedas de Google. Lo más probable es no contar con un producto absolutamente exclusivo por lo que será necesaria una fuerte inversión en SEO para, a largo plazo, asomar la cabeza en las primeras posiciones. La mayorÃa de estos proyectos no pueden o no quieren realizar dicha inversión por lo que poco a poco la página va perdiendo fuerza y visibilidad como una gota en el océano, los impulsores pierden la ilusión original y el resultado final es otra tienda online mantenida bajo mÃnimos.
Una vez conseguido el tráfico falta todavÃa un largo camino. Es obligado convertir las visitas en ventas, por lo que será necesario optimizar la tienda online: velocidad de carga, usabilidad, tests, analÃtica… es decir, es imprescindible ponerse en manos de profesionales.
Tras las ventas, no es el momento de relajarse sino todo lo contrario. La gestión de pedidos, logÃstica, atención al cliente… una vez más, demandan la intervención de manos profesionales, con experiencia y capaces de adaptarse a las particularidades de cada sector o paÃs donde reside el comprador.
Por cada tienda online que triunfa fracasan otras cincuenta. Es imprescindible tener una clara idea de negocio, una estrategia bien definida, conocimiento del mercado, realizar una inversión realista y continuada y pasión, mucha pasión.
